Las lámparas producidas por el taller cerámico francés Accolay en los años 60 y 70 reflejan bien la transición entre la artesanía de posguerra y el diseño decorativo moderno. Accolay comenzó como una cooperativa fundada por antiguos alumnos de Alexandre Kostanda en Borgoña, y terminó desarrollando un lenguaje muy reconocible basado en esmaltes texturizados, formas orgánicas y producción artesanal, con materiales muy asociados al gusto mediterráneo y bohemio.